Chile y el populismo: el orígen.

Un amigo de Argentina me pidió el análisis desde mi perspectiva de argentino viviendo en Chile desde hace años, frente a una nota Editorial Diario La Nación y aquí está.

pres-chile

La asunción de Allende como presidente se produjo luego de muchas décadas de democracia continua, mientras en Argentina era imposible de lograr esto. Un gran actor fue el poeta y entonces senador de la república Don Pablo Neruda quien fuera mentor de Allende y este asumiera como ministro para la presidencia de Frei Montalba, gobierno que es recordado por dar el voto a las mujeres y la reforma agraria. Este antecedente fue la premonición  de aquello que el gobierno de la Unidad Popular en 1971 extendiera a miles de chilenos que pasaron a ser propietarios de tierras para cultivo o vivienda, en muchos casos pasando de ser okupas y trabajadores, a dueños. En aquellos tiempos se intentó cobrara fuerza el espíritu cooperativo (que buenos resultado había dado antes) pero al faltar tiempo para aplicar esto, muchas tierras dejaron de ser trabajadas, en el interior se vivió cierta dispersión por la conmoción de las reformas y millones de persona se vieron atraídas a las oportunidades que daba la ciudad de Santiago, como mano de obra que eran principalmente para los rubros textil, cerámica y construcción (muchos no querían hacer las pesadas labores de campo de sus padres) en los mejores casos, mientras los menos desfavorecidos conformaron los campamentos o villas miseria. El momento más álgido de aquel corto proceso que desembocó en la dictadura de Pinochet, fue luego de la nacionalización del cobre -principal inyección de divisas a la economía de entonces-  y la reticencia de los mercados a este cambio de manos, lo que complicó los planes de un Salvador Allende que clara había dejado su confrontación al capitalismo; el fundador de lo hasta entonces se había logrado en Chile. El síntoma de alarma se produjo ante la aparición de grupos armados extremos como el FPMR y el comienzo de los asesinatos a militares, trayendo una profunda sensación de división en la gente que se volvió reticente ante políticas radicales polarizándose.

La sensación que queda 40 años después es que la utopía solo es posible cuando es poesía en papel y que al ser bajada a tierra, junto al factor humano, la historia y costumbres de las que viene, resulta un peor remedio que la enfermedad: a estas alturas claro queda que sin Allende no hubiera habido dictadura hispana en nuestra Sudamérica de entonces. Los recuerdos de la guerra mundial estaban frescos y por estos rumbos se contaba con el antecedente -aun sin revisar- de haber cobijado a los nazis que sobrevivieron al final de la guerra;  algo que desde la CIA se sabía y era tenido en cuenta como indicio preocupante ante el surgimiento del nacionalismo y sus variantes. Los chilenos que han podido conocer de cerca el caso de los gobiernos populistas notan la aplicación de las mismas políticas  del Chile de los 70´s, sobre todo en el caso de Venezuela, país que recibió a muchos comunistas luego de la dictadura y en donde muchos de los hijos de estos, han participado activamente en el gobierno revolucionario que sigue hasta hoy bajo la figura de Maduro.

Las diferencias entre el hoy y hace 40 años atrás, habitan el inconsciente colectivo del pueblo chileno. Nadie niega la pobreza de la que viene el país y que el avance en esa materia salta a la vista de un argentino que, si ha podido recorrer su país natal,  distingue como esta no ha parado de replicarse y no solo en lo económico, sino en lo político, en lo social, cultural y moral. El modelo de educación de mercado es un indicio mediante el cual, todos los años, miles de chilenos se convierten en profesionales y técnicos capacitados y en la primer generación de mano de obra calificada.  Esto se ha logrado gracias a la descentralización de las escuelas matrices a lo largo del estrecho país. La flexibilidad del mercado laboral, el sistema crediticio de los bancos y el compromiso de las familias dispuestas a romper el círculo de pobreza de siglos, con mucho esfuerzo, tesón y esperanza formando también parte de este aspecto. Este último eslabón parece ser algo de lo que se carece allá entre la clase trabajadora actual y que en los años de gobierno “nacional. and popular.” era portado apenas como arenga discursiva para los excluidos y presos de su institucionalización mediante el subsidio: 5 años después de mi autoexilio, mi sensación es la de recordar a mi pueblo hermoso, atrapado en una rueda de hámster. Que ese cambio enorme del que hablaba la ex presidenta Cristina ocurría en una zona de confort que mostraba “el relato”  y era muy pequeño por cierto. Que mientras el resto seguía en las tinieblas de una crisis económica, política y social, nos decían que aquello que vivía la élite del poder de turno, era lo que tu estabas viviendo sin ser así (doy fé, yo no lo viví): recuerdo esa sensación de que la vida pasaba al lado mío sin tocarme, lejos de lo que decía el discurso de mi presidenta, que parecía una atractiva actriz allá por 2011. La conmoción generada luego del experimento neoliberal argentino de los 90´s y el estallido de 2001 -que sigue sin ser aclarado ni estudiado a fondo, acerca del impacto que representó para el pueblo argento y si fue instigado- ha dado como resulta una generación temerosa de ir un poco mas allá de lo que quedó después del reventón. Que recuerda haber visto por tv. que hubo hambre y que al menos luego pudieron comer cuanto querían y “pará de contar”… Y ahí queda todo para el populacho argento, porque las heridas están frescas y la sensación es de que fueron traicionados en sus sueños de ser mejores, así que, ¿para que intentarlo si de nada sirvió el esfuerzo de generaciones, para hacer aquello que algunos recordamos que fue la Argentina?: una tierra de oportunidades. El premio al esfuerzo, en la nación que otrora solo había que perseguir un sueño para poder lograrlo, con la consecuente perseverancia, convicción, amor, ya no era alcanzable si no sacabas carnet de pobre. Hace casi 2 décadas que lo que le da un sentido real a la vida ya no está, el hambre de superación cumpliendo el sueño de ser mejores no vuelve aùn: los recuerdos de vivir en mi país natal se asemejan a algo parecido como a bailar con la sombra de lo que fuimos.  Si hay lo que me hizo emigrar de allá, fue el hecho de tener que aceptar vivir sin sueños, si quería ser un ciudadano común y corriente.

Con la llegada del gobierno de Sebastián Piñera y la vuelta al poder ejecutivo del sector político afín a Pinochet, el comunismo que resistió todos esos años desde las universidades y sindicatos vio, la oportunidad de volver a las calles a través del movimiento estudiantil, extendiéndose en demandas a todas las áreas que componen las instituciones chilenas y llevando a la discusión política a la totalidad del pueblo que cambió sus temáticas de conversación de lo domestico, al cuestionamiento de lo que hasta estos días se ha logrado. Es de público conocimiento como fueron recogidas las demandas sociales de los distintos pilares del modelo chileno y fueron acercadas por parte del colectivo de chilenos en el exterior hasta una Michelle Bachellet que se encontraba trabajando para la ONU y que accedió a convertirlas en plan de gobierno para este segundo mandato;  sin embargo, puedo contar bajo mi propia experiencia, como los impulsores de esta crisis de rumbo que hoy día se vive en Chile, hablan de derechos mas no lo suficiente de deberes, ni del cómo lograr sus demandas en conjunto, antes de seguir cuestionando mas aspectos, muchos de los cuales pertenecen a políticas de mediano plazo. Pero no lo entienden porque piensan que gobernar es una mas de sus tertulias: 40 años después la poesía sigue sonando hermosa al citarla pero al llevarla a la práctica se nota la gran distancia donde los tiene el hambre de reconocimiento, el juego de egos y el pequeño espacio de poder que supieron mantener gracias a saber adaptarse en todos estos años de dictadura y democracia. Es curioso ver cómo muchos movimientos sociales se dicen ser representativos del pueblo, mas viven en un limbo propio de pastores y ovejas y que en muchos casos, obtienen como resultado la indiferencia política luego de la decepción de sus ex seguidores, ante la doble moral que se ve reflejada en la alta deserción de votantes y la inmadurez política de la que hoy adolece la izquierda latinoamericana mas dura. Pareciera que salirse de lo que dan por ley y ha sido leído en sus libros, los hace temer convertirse en fuerza política y asumir la pesada tarea de gobernar, en un escenario donde Todo está siendo cuestionado y revisado;  incluso la propia Camila Vallejo a la que no le perdonan que siguiera su militancia como diputada. Esto es sin dudas, gracias a las mejoras educativas, el acceso a las diversas formas de comunicación por el bajo precio de la tecnología y la posibilidad de poder viajar dado el desarrollo de la antigua LAN (hoy LATAM), lo que ha llevado a que el chileno de hoy, tenga una imagen mas global y clara de si mismos y vea la paja en el ojo izquierdo, el derecho y el propio: la educación ha sido el principal caballito de batalla para el inicio del Chile que se manifiesta en las calles y sin miedo, pero eso es propiedad del pueblo, de “la chusma inconsciente” que quiso superarse y supo que su mayor acto de resistencia era educar a sus hijos. Por esta innegable realidad  de millones chilenos 2.01, es probable, que luego de un proceso de varias décadas este acto nacido de las vísceras del pueblo, una vez mas está siendo capitalizado políticamente, cuando en realidad se trata de la capacidad de resiliencia de un pueblo que hereda una impronta de resistencia indígena, que va mucho mas allá del nacimiento de esta joven república chilensis y no entra en los libros de ningún bando.

El gobierno de Bachellet dio inicio con novedosas reformas en sus primeros 100 días, que se vieron empañadas con los casos de corrupción, donde estuvo implicado su hijo y que llevó a revisar la corrupción estructural dentro del Modelo Chileno: la corrupción estaba en La Moneda y la presidenta fue traicionada por los mismos que fueron a buscarla para este segundo mandato y pensaron que la purga tendría excepciones. La gente llegó a pedir que renunciara la presidenta y se la vio por varias semanas alicaída (porque “le dispararon con una bazooka al living de su casa”) ante el destape de la corrupción en el Caso Penta (empresa ligada al gobierno de Piñera), pero ella se levantó y lo hizo “enyegüecida”. Reglamentó el nexo político empresarial, dio fin al sistema bipartidista, financiamiento de campañas, restituyó las primarias, la propaganda y el resultado  está siendo estrenado con éxito para las próximas elecciones municipales este 23 de octubre. Las diversas voces políticas de estos días se pasearon en los medios de comunicación masivos, que también vivieron su propia crisis frente al cuestionamiento general del pueblo y dado que hoy día se tienen que ajustar a las redes sociales, que son las manejan la agenda periodística. Sin embargo, el grueso del pueblo aún deberá esperar mas tiempo por la fallida reforma educacional para la que no hay dinero, dado que los grandes proyectos económicos se encuentran congelados, por la convulsión social generada por un lado y  por las extralimitaciones del otro, al momento de ejecutarlos. Se comenta que los grandes proyectos económicos de Chile, volverían a reactivarse en el 2020, cuando esta purga que vive el modelo chileno termine junto a la reforma constitucional que Bachellet impulsa a través de cabildos a lo largo del paìs.

La visión del estado protector está presente en el recuerdo de al menos un 50 % de la población, pero al contraponerlo con la experiencia Argentina, me hallo con que acá la educación es de mercado pero sin embargo, puedo acceder debido al sistema de posibilidades y planificación, ante la inflación controlada y variedad en todo el territorio de la oferta educativa y de trabajo. Mientras, allá es gratuita pero en los grandes centros urbanos, la cantidad de trabajo es poca, los horarios no acomodan a esto y en muchos casos, estudiar es equivalente al exilio de tu pueblo e idiosincrasia: donde yo crecí la educación universitaria no me era gratuita. En muchos casos el sistema de salud es cuestionado en Chile, dando casi a entender que si te enfermas te mueres, pero la realidad es otra y lo digo, otra vez por mi propia experiencia. He sido operado en el sistema público con excelentes resultados, me estoy recuperando de una depresión que casi me mata y que traigo desde mi niñez en la Argentina. También mediante esta vía, una amiga muy cercana se está recuperando de un cáncer grado 3 que está siendo tratado con éxito por el sistema público de salud: cuando me venía a Chile conocí accidentalmente a un hombre en Lujan (pcia. de Bs. As.)  al que le habían diagnosticado cáncer y que iba a vender su casa para poder tratarse, porque la salud pública no lo cubría;  si alguna duda me quedaba en mi camino al autoexilio, eso la diluyó y seguí mi rumbo a Mendoza y luego cruzaría la frontera a una nueva vida que me esperaba con un despertar de conciencia y desde donde me enteraba, como en el sistema público de salud de Mendoza daba solución a una fractura de pierna de una niña pero esto no incluía la anestesia…. Yo venía de la ciudad de Buenos Aires, donde debía caminar con paso firme por la calle para que no me asaltaran en Palermo, de las marchas simbólicas de los movimientos sociales para que no les retiraran el subsidio de desempleo, de las rutas argentas que habían estado cortadas por el paro del campo organizado por gente muy cercana a mi entorno, del pueblo gringo en el que crecí y había vuelto, hallando la pobreza en amplios aspectos y la desaparición de los tambos lecheros, de las chacras, de los pájaros del campo y del espíritu de progresar por motus propio, porque las posibilidades habían sido institucionalizadas y “Dios atiende en Buenos Aires” para los que eran herederos de “las joyas de la abuela”.

A Bachellet, frente a la sobriedad  de los gobiernos anteriores, la tachan de populista bajo parámetros
chilenos, pero no le llega ni a los talones a sus abanderados vecinos de nuestra Sudamérica. Se le nota que tiene clara la historia de guerras civiles de su patria y ni hablar de lo que pasó cuando en el país se tomaron medidas radicales y sin un pueblo como el que salió a respaldar a Chavez en Venezuela: a no confundirse, sin eso el comandante hubiera corrido la suerte del Chicho.

En los primeros días de este gobierno le preguntaron una ministra de Bachellet  acerca de la despenalización de la marihuana (que ya es un hecho desde el año pasado mas no al estilo uruguayo) y esta respondió que no estaba de acuerdo, porque detrás estaba la tan cuestionada y socia del estado argento desde 2012, Monsanto (hoy Monsanto-Bayer). Ante que se armara alboroto la destituyó y se dijo en los pasillos del gobierno, que están al tanto del problema de cáncer y esterilidad que esta empresa trae aparejado, pero que tienen miedo de enfrentarse a un conglomerado tan poderoso y menos en estos tiempos, que un golpe parlamentario hace cosas parecidas a las de un golpe militar: un retroceso democrático o el tener que optar por que te gobierne el mal menor. Todo indica, que la presidenta si entiende el grado de razón en términos de justicia humana, pero también que los tiempos esos aun no llegan. No para el típico berrinche de la izquierda niñata que quiere todo ya, por su falta de ejercicio de gobernar responsablemente. No morderá el anzuelo, porque está previendo las consecuencias de medidas populistas y de muestra está el vecino trasandino, entonces ¿por qué no estaría alerta si ya casi es parte del refranero popular chilensis el decir “para no terminar como en la Argentina”?, por no citar el monitoreo que se hace de la realidad social y geopolítica desde el gobierno. No, porque la democracia llego en el 89, se hizo la transición hasta el 2012 y se trabaja para depurarla y  resignificarla. Porque se está demostrando hasta hoy, que por las vías políticas, judiciales, institucionales, el consenso del pueblo y mediante la consecuente reforma constitucional se avizora un camino lejos de medidas radicales: es probable esta sea una salida que aquí si puede ser vista, porque se trata de un pueblo que entendió que la peor de las pobrezas es la falta de educación.