Los Entes (Ensayo de desencuentro y olvido).

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Sabes que están ahí porque recuerdas que en algún momento se acordó que serían amigos. Sin embargo nada sabes de ellos y te preguntas si les pasa algo que no te hablan, que no se muestran, que nada les gusta;  que se han vuelto un testigo mudo de lo que tú le estas contando, mostrando, compartiendo, diciendo, enseñando. No te dicen “No estoy de acuerdo contigo porque”. Comparto contigo esta foto de un X momento porque si te agregué entre mis amistades, no es para ser juez a tus espaldas acerca de cómo vives, sueñas, piensas, creas y te conectas con todos esos que por alguna razón enviaron/recibieron la solicitud de ser amigos a pesar de las distancias, del tiempo en el cual nos conocimos en carne y hueso o por estos caminos misteriosos de los tiempos de las redes sociales.

Algunos por alguna razón no usan su nombre y otros si o a medias. Los casos en los que su foto no corresponde a la imagen de su persona abre un amplio abanico de casos, donde se va desde símbolos, lugares, seres queridos, situación afectiva y los más graves van desde la usurpación de perfiles hasta las personas que dicen ser ellas pero distan de lo que son personalmente y hacen difícil identificar que se trata de los mismos por exceso de filtros, Photoshop o hiperproduccion tipo maquillaje de teatro: una cara pintada sobre su rostro y la moda/actitud de los tilingos del riallity de la tv o del establishment del mundo del espectáculo mundial. No  figuran conectados y nunca te han hablado: por momentos se piensa que tienen su perfil en la web pero no hacen uso de esto como herramienta para conectarse en lazos de amistad verdadera, de solidaridad, de comunidad;  ¿se podría pensar en la chance de algún tipo de mutualismo en esto?: la respuesta es sí, a pesar de todos los resquemores de los entes porque sabemos que están así por eso. Que nos miran. Que hablan de nosotros porque en algún momento lo dijeron entre líneas cuando nos vimos, se nota por el tema de conversación que sacaron o porque me comentaste acerca de la foto que nos sacamos juntos, pero que sin embargo parece que no te gustó y luego resulta que al encontrarnos me dijiste que si pero que no te gusta que subiera fotos contigo. No se entiende entonces de que te vale tener una maquinita para retratar cuanto se quiera, pero deseo que para tu felicidad, detrás de todos tus contactos de la red social no se escondan prejuicios porque seas mi amigo en la vida real: entiende que basándome en tu derecho de pedirme que por favor no suba fotos contigo, por la reciprocidad que reina aun en este mundo, tengo el mismo derecho de pensar que te avergüenzas en parte de mi (y no sería extraño porque la humanidad aún vive en ese bardo, al menos una parte). Están los que piensan que un perfil en una red social es un diario íntimo, una bitácora o un mapa de ruta. Están los que son un estado civil porque eso lo indica su pareja al lado en la foto que lo identifica o están sus hijos porque son una familia y luego una persona, como aquellos que son objetos de su pasión o de su condición sexual faranduleada. Incluso los que se muestran como un ser mitológico, un animal o como un espíritu.

Se lee mucho de todos ustedes que por años han permanecido callados pero sin embargo, a estas alturas sabemos que están ahí callados o mudos. Que por alguna razón temen hablar; puede pasar que desconozcan que tienen una voz y una opinión que debe ser al menos escuchada y ejercitar la aceptación de las cosas tal como son en lo empírico de la vida… Tal vez se olvidó decirles que tienen derecho a ser oídos y se les acepte en la diversidad de opinión de después de años de silencio: queremos saber por qué. Porque ahora también hemos visto cuanto tiempo se detiene el puntero en los posteos (aparte de lo que he notado en ti –entrelineas- al vernos). Cuando lees un artículo que Te compartí a ti y al resto de mis contacto entre los que tú estás -porque así lo elegimos; tu y yo-. Cuando te metes en mi perfil y miras un álbum al que no le pones me gusta, como tampoco a una foto en particular que miraste por demasiados segundos. Cuando nos buscas en google por las más diversas razones de la condición humana. A veces resulta increíble, conmovedor, inquietante, excitante y hasta emocionante, poder saber cuanta gente que a lo largo de la vida conociste, se acuerda de ti. Te buscan en la red un día, creyendo  que nunca lo vas a saber, ignorando este mundo del que son ellos también parte; el del pleno impacto tecnológico y de testigos mudos.

Tal vez  estén  sobrepasados por una realidad que los ha paralizado en su zona de confort. Quizá se trate de aquel sector de la humanidad que piensa que la realidad tuya y la mía pasa a su lado sin rozarlo.

Que eso que a ti te pasa, ves, piensas, sientes, luchas, vives, sueñas y lo dices, no lo alcanzará nunca.

No sé qué pensar de los que ahora que sé que están ahí mirando.

Quisiera escucharlos antes de que se disipen -como un ente- en el “lado b” de los días cuando la realidad los alcance.

Mi solidaridad también está con uds hermanos de fuego y mujeres del agua mudos. Hablaremos  cara a cara de todos estos años mudos.

Del desencuentro, de la memoria o del “mal de Doris”.

Marrichiweu al silencio “pues tienes piedra libre”.

Desde Pudahuel: los amo. Si no, no estarías ahí, haciendo de protagonista sin que te diera la opción de que sepas, que también eres parte. Solo que no te lo enseñaron y te volvieron preso “del librito” y la “selección natural”. Y jode porque he sido eliminado ¿por postear tanto según tú? O porque hablo: nunca me callé y lo sabes. El llamar al silencio ha de ser una de las cosas más amargas junto con saber cómo decirlo y se entienda no solo a tu manera, porque las maneras son muchas; pero muchas incluso en estos tiempos de malas cosechas.

Te da algo así como vértigo?. Suele ser probable ocurra esto en esta fase.

Teneis las tecnologías pero por otras partes de esto, también soñamos y ustedes hacen lo que nosotros queremos también, a partir de nuestros sueños que nacen en nuestros corazones y del impacto que estas pequeñas cosas obviadas tienen en el Tao, el Chi y la materia, como la onda expansiva de una gota en el agua quieta.